El hábito del ahorro y la inversión: Cómo lograrlo | Dolarhoy.com

El hábito del ahorro y la inversión: Cómo lograrlo

¿Es posible ahorrar e invertir? ¿Cómo se puede hacer para lograrlo?. Todo lo que tenés que saber para lograr tus objetivos financieros en la nota.

Por Gastón D’amico

 

Ahorrar e invertir son dos cosas que casi toda la gente en el mundo afirma que le gustaría hacer, ya que esto les permite lograr cumplir sus sueños y sus metas. El dinero en sí mismo no es el objetivo, es el uso que se le dé y la felicidad asociada a ello lo que la mayoría de la gente persigue.

 

Muchas veces esos objetivos, como pueden ser comprar un auto, hacer un viaje, comprar una casa o hasta algunos materiales como es la tranquilidad de saber que se pueden cubrir los gastos mensuales de un determinado estilo de vida. Estos objetivos no se pueden conseguir de un día para el otro o con el ahorro de solo un mes, y requieren ahorrar durante tiempo para poder alcanzarlos.

 

El ahorro generalmente se ve desalentado cuando el objetivo es muy lejano que hasta parece inalcanzable. En la actualidad, el “sueño de la casa propia” es algo en lo que mucha gente ya ni siquiera piensa y resignaron debido a que con los valores actuales de las propiedades parece imposible lograr ahorrar esa cantidad de dinero y esta sensación muchas veces genera que el habito del ahorro sea difícil de sostener o directamente descartado.

 

La inestabilidad argentina también genera un agravante: la falta de seguridad jurídica y estabilidad dificultan la proyección a futuro e impiden que una persona pueda diseñar un plan de ahorro sostenible. Los aumentos de costos, inflación y demás gastos imprevistos, sumado a la caída del salario real, hacen que muchas veces se deba recurrir a ese ahorro que estaba destinado a un fin específico a largo plazo para cubrir gastos corrientes.

 

Invertir es un segundo paso que potencia el ahorro. En la coyuntura actual es más que necesario debido a que vemos que el peso se devalúa a un paso acelerado, que los ahorros pierden su valor día a día y que los dólares, moneda de ahorro principal de los argentinos, también está perdiendo contra la inflación hace necesario invertir esos pesos o dólares en algún instrumento que permita generar un rendimiento extra para que esos ahorros crezcan mucho más rápido.

 

El poder de la inversión a largo plazo es increíble, la manera en que potencia el dinero ahorrado es muchas veces difícil de creer pero esto funciona solo pensando a 20 o 30 años, generalmente estamos acostumbrados a pensar a un plazo no mayor a unos meses, como mucho 1 año.

El pensar en el corto plazo genera que los inversores busquen alternativas más rentables y por ende más arriesgadas para su capital, lo que conlleva a posibles pérdidas. El apuro y desesperación por ganar desde el primer día, porque todos los días la inversión dé ganancias y por sobre todo que el rendimiento sea muy alto, es una combinación que lleva a cometer muchos errores, ya que estas particularidades todas juntas son imposibles. A mayor ganancia mayor riesgo y a mayor riesgo mayor volatilidad, es algo que funciona como ley universal de las inversiones financieras.

 

Invertir buscando un rendimiento extremadamente alto sin entender los riesgos y ocasionando posibles pérdidas lleva en muchos casos a abandonar la inversión y a gastar el dinero ahorrado. Muchas veces escuché “si no puedo ganar invirtiendo y ahorrando no voy a llegar a mi objetivo, me lo gasto y lo disfruto” y este pensamiento, erróneo en mi opinión, priva a la gente de poder cumplir sus objetivos. Tal vez las inversiones no se lo permitan en el plazo que esperaban o suponían pero si los va a acercar siempre.

 

Históricamente se conoce que el índice S&P500 norteamericano, indicador líder del mercado accionario, rindió en los últimos 150 años un 8% mensual sostenido y constante, pero hubo años de pérdidas muy grandes así como otros de ganancias muy grandes. El largo plazo permite aumentar las chances de ganancias y el tiempo hace que el capital crezca de manera sostenida.

 

A título de ejemplo, USD 10.000 ahorrados bajo el colchón no generan nada en ningún plazo, los mismos USD 10.000 en una obligación negociable con tasa de interés promedio del 10% anual generan 1.000 dólares el primer año. Muchos piensan que un 10% es poco y prefieren conservar esos dólares en el cajón, mirando a 10 años esos dólares seguirían valiendo lo mismo mientras que de haberlos invertido en ese plazo serian USD 26.000 aproximadamente.